Me preguntaba el porqué de poner ese “La” delante de Argentina.
Parecía que hablaban de una mujer.
- Viste a la Juana?
- Sí, iba con la María pa’ casa de la Adela.
Te vas dando cuenta que con esa mujer llamada Argentina mantienes algo así como una relación sentimental cuando convives con ella. Una vez ella te da el visto bueno, comienza el affaire; una aventura novelesca, llena de pasión, traiciones, misterios, encuentros,…
Esa guapísima mina es rebelde y contestataria como todas las chicas jóvenes. Tiene unas enormes ganas de vivir, de salir de noche, beber por los bares, de charlar con amigos. Pero no os penséis que es inocente. Es muy madura para su edad. Tiene inquietudes culturales. Quiere ir al teatro, bailar tango, le encanta componer canciones y poemas.
Al estar con ella te besa en los labios dulcemente. Se enfada por nada y luego os reconciliáis felizmente. Es infiel por naturaleza pero imposible tenerla vigilada. Se entrega cuando hacéis el amor pero por la mañana tu cama estará vacía.
A pesar de su juventud ya es madre. Quiere mucho a sus hijos aunque no pueda mantenerlos. No les presta mucha atención porque quiere que vuelen libres, que sean autosuficientes. Ellos la adoran y siempre se acuerdan de ella orgullosos.
Lo que ellos ni vosotros ni yo mismo sabía es que La Argentina es prostituta. Ejerce la prostitución para conseguir algo de dinero extra. Trabaja las noches con orgullo, no pierde su dignidad. Sale a la calle y se vende por unas monedas. No mira a los ojos. Es arisca y soberbia. Con todo el daño que le han hecho, nadie ha podido con ella. Es fuerte, aunque llore a escondidas. Todo son problemas para ella. Parece que le cayó una maldición, un mal de ojo o ambas cosas juntas. Lucha por salir a flote mientras le llueven piedras. Se resigna frustrada y sigue adelante deseando un futuro mejor...
Un buen día cuando estaba con ella a solas le pregunté si conocía a un tal Joaquín Sabina, un artistucho gallego (así llama ella a los españoles). Me dijo que sí, que de vez en cuando se dejaba ver por el Gran Rex o el Luna Park. Y entonces le di un beso en la mejilla, la apreté en un fuerte abrazo y, apartándole el pelo, le susurré suavemente al oído:
Parecía que hablaban de una mujer.
- Viste a la Juana?
- Sí, iba con la María pa’ casa de la Adela.
Te vas dando cuenta que con esa mujer llamada Argentina mantienes algo así como una relación sentimental cuando convives con ella. Una vez ella te da el visto bueno, comienza el affaire; una aventura novelesca, llena de pasión, traiciones, misterios, encuentros,…
Esa guapísima mina es rebelde y contestataria como todas las chicas jóvenes. Tiene unas enormes ganas de vivir, de salir de noche, beber por los bares, de charlar con amigos. Pero no os penséis que es inocente. Es muy madura para su edad. Tiene inquietudes culturales. Quiere ir al teatro, bailar tango, le encanta componer canciones y poemas.
Al estar con ella te besa en los labios dulcemente. Se enfada por nada y luego os reconciliáis felizmente. Es infiel por naturaleza pero imposible tenerla vigilada. Se entrega cuando hacéis el amor pero por la mañana tu cama estará vacía.
A pesar de su juventud ya es madre. Quiere mucho a sus hijos aunque no pueda mantenerlos. No les presta mucha atención porque quiere que vuelen libres, que sean autosuficientes. Ellos la adoran y siempre se acuerdan de ella orgullosos.
Lo que ellos ni vosotros ni yo mismo sabía es que La Argentina es prostituta. Ejerce la prostitución para conseguir algo de dinero extra. Trabaja las noches con orgullo, no pierde su dignidad. Sale a la calle y se vende por unas monedas. No mira a los ojos. Es arisca y soberbia. Con todo el daño que le han hecho, nadie ha podido con ella. Es fuerte, aunque llore a escondidas. Todo son problemas para ella. Parece que le cayó una maldición, un mal de ojo o ambas cosas juntas. Lucha por salir a flote mientras le llueven piedras. Se resigna frustrada y sigue adelante deseando un futuro mejor...
Un buen día cuando estaba con ella a solas le pregunté si conocía a un tal Joaquín Sabina, un artistucho gallego (así llama ella a los españoles). Me dijo que sí, que de vez en cuando se dejaba ver por el Gran Rex o el Luna Park. Y entonces le di un beso en la mejilla, la apreté en un fuerte abrazo y, apartándole el pelo, le susurré suavemente al oído:
“No, no puedo enamorarme de ti”.
me encanto!!!!
ResponderEliminarMaca
Y ella contestó...."Ya lo has hecho".
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